A las 10am me encontraba tomando un micro, mi destino era el grande y populoso distrito del Callao, a una hora del Estudio donde trabajo, mi tarea era efectuar una cobranza en las oficinas de un cliente, era la primera vez que iba a visitar esas instalaciones, había decidido encargarme de esta gestión ya que conozco casi todas las oficinas de los clientes que están en ese distrito, nunca había tenido problemas con ello......... mientras estaba en camino al sitio trataba de recordar el lugar ya que en algunas ocasiones paso cerca en el micro o en la combi, los recuerdos me revelaban imágenes nada alentadoras, el lugar es una zona industrial y tiene mala fama por la gente de mal vivir, maleantes o fumones que casi siempre están no muy lejos del lugar, pero a pesar de ello me encontraba tranquilo y confiado, tal vez porque era temprano y a los obreros de las fabricas se les podía encontrar tomando desayuno en alguna carretilla cercana, ademas no era la primera vez que iba a un sitio peligroso. Poco antes de bajarme de la combi, solo me quito la corbata al ver a un grupo de obreros en la esquina de la avenida principal, cruzo la pista y paso muy cerca de ellos mirando cada detalle, la empresa que buscaba no estaba muy lejos y poco después de preguntar a un hombre sobre la ubicación exacta doblo una esquina y llego a mi destino.
Luego de terminar la gestión salia satisfecho del local, al voltear la esquina me encuentro con dos muchachos que venían en sentido contrario, uno de ellos llevaba una vara de fierro en la mano, tenían una pésima apariencia, era demasiado tarde para regresar así que seguí adelante, muy firme y atento, el que estaba con la vara me mira y fija sus ojos en el bulto que llevaba en la cintura, e inmediatamente ordena al otro a sujetarme y tirar del bulto mientras El, amenazante y con la vara en alto se acerca mas vociferando de todo, y en unos segundos termine sometido en la pista, fue en vano los esfuerzos que puse para resistirme, el muchacho termino con romper la funda del celular y echo a correr mientras el otro lo seguía con la vara en la mano. No pude asimilar la idea de perder otro celular así que me levante, recogí unas monedas que se me habían caído del bolsillo y los seguí, ellos se dieron cuenta de mi reacción y apresuraron su huida, luego de dos o tres cuadras inesperadamente el que llevaba la vara ordeno al otro a que dejara de correr y me devolviera el celular, dos veces grito y el muchacho paro y al llegar a ellos no sabia que rayos estaba pasando, había escuchado claramente que me entregara el celular y eso sonó muy bien pero estaba desconcertado al igual que el otro muchacho que a regañadientes termino por entregármelo, en mi desconcierto solo pude atinar a decirles gracias!, no sabia que había pasado pero estaba agradecido, y mientras examinaba el aparato solté una moneda de cinco soles, el cual había recuperado anteriormente, entonces por alguna razón que desconozco, se los ofrecí y cual grande fue mi sorpresa escucharle decir: no gracias, solo dame un sol.
Lo que paso esa mañana fue algo que nunca olvidare por que por alguna razón tuve la clara certeza de que alguien estuvo muy cerca influyendo y cambiando el acontecer de los echos, aquellos obreros, y la gente a la que posteriormente conté lo sucedido, no supo darme alguna explicación sobre lo ocurrido.
Luego de terminar la gestión salia satisfecho del local, al voltear la esquina me encuentro con dos muchachos que venían en sentido contrario, uno de ellos llevaba una vara de fierro en la mano, tenían una pésima apariencia, era demasiado tarde para regresar así que seguí adelante, muy firme y atento, el que estaba con la vara me mira y fija sus ojos en el bulto que llevaba en la cintura, e inmediatamente ordena al otro a sujetarme y tirar del bulto mientras El, amenazante y con la vara en alto se acerca mas vociferando de todo, y en unos segundos termine sometido en la pista, fue en vano los esfuerzos que puse para resistirme, el muchacho termino con romper la funda del celular y echo a correr mientras el otro lo seguía con la vara en la mano. No pude asimilar la idea de perder otro celular así que me levante, recogí unas monedas que se me habían caído del bolsillo y los seguí, ellos se dieron cuenta de mi reacción y apresuraron su huida, luego de dos o tres cuadras inesperadamente el que llevaba la vara ordeno al otro a que dejara de correr y me devolviera el celular, dos veces grito y el muchacho paro y al llegar a ellos no sabia que rayos estaba pasando, había escuchado claramente que me entregara el celular y eso sonó muy bien pero estaba desconcertado al igual que el otro muchacho que a regañadientes termino por entregármelo, en mi desconcierto solo pude atinar a decirles gracias!, no sabia que había pasado pero estaba agradecido, y mientras examinaba el aparato solté una moneda de cinco soles, el cual había recuperado anteriormente, entonces por alguna razón que desconozco, se los ofrecí y cual grande fue mi sorpresa escucharle decir: no gracias, solo dame un sol.
Lo que paso esa mañana fue algo que nunca olvidare por que por alguna razón tuve la clara certeza de que alguien estuvo muy cerca influyendo y cambiando el acontecer de los echos, aquellos obreros, y la gente a la que posteriormente conté lo sucedido, no supo darme alguna explicación sobre lo ocurrido.



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